jueves, 22 de diciembre de 2016

Un autobús común



Era un autobús común para gente común. Un día lluvioso para algunos y para otros la retransmisión de un partido de fútbol, que aunque aparentemente aburrido, captaba la atención del conductor y de varios pasajeros que resoplaban por el fiasco de jugada de uno de los equipos.
Nubes y nubes se apoderaban del cielo haciendo que todo adoptáse un toque negativo, incluso podría decir, triste pero a la vez pacificador y tranquilizante, hecho para llorar viendo una película junto con un helado como acompañante principal. Y mientras me acercaba a mi destino mi corazón parecía multiplicar su velocidad, como si realmente alguien pisara el acelerador de un coche al máximo y poco a poco desatando mis nervios y la verdad, no sabía muy bien por qué, ellos no saben absolutamente nada sobre mi, ni mi nombre y yo, aún menos sobre ellos porque como ya dije en un principio, era un autobús común para gente común.

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